“La gruesa fusta de tu amante”: las cartas eróticas de James Joyce a Nora Barnacle

Autor: Avant Sex | Visitas: 13,699 | Fecha: 18/07/2013 5:05:07 pm

nora-barnacle-and-james-joyce-john-nolan

La correspondencia y los diarios personales de los grandes escritores permiten que los lectores tengan un vistazo a la intimidad, a ese cúmulo de repeticiones que forma la vida privada de los individuos; descubiertos en su intimidad, estos individuos parecerían tan normales o extraños como otro cualquiera –la diferencia sustancial es que, al tratarse de artistas de la talla de James Joyce, la escritura de estas cartas está inserta en un contexto poco usual.

No se trata del simple morbo de descubrir la correspondencia amorosa de uno de los grandes autores del siglo XX, sino de tener una imagen más completa sobre su mente: su profunda necesidad de afecto y reconocimiento, además de la desbordante lujuria que despertaba en él Nora Barnacle, vuelven a estas cartas un documento de interesante lectura.

A continuación presentamos algunos extractos de las cartas de James a Nora, al final de las cuales podrán encontrar un PDF con gran parte de esta correspondencia, que va de 1904 (cuando ambos se conocen y empiezan a escribirse) hasta 1920.

[1 de septiembre de 1904?]

Esta mañana me levanté temprano para terminar un relato que estaba escribiendo. Cuando había escrito una página decidí, en cambio, escribirte a ti. Además, pensé que no te gusta el lunes y que una carta mía te animaría el espíritu. Cuando soy feliz tengo un loco deseo de contárselo a todas las personas que encuentro, pero lo sería muchísimo más si me dieras uno de esos sonoros besos que te gusta darme. Me recuerdan el canto de los canarios.

[3 de agosto de 1904]

Querida Nora, ¿estarás “libre” esta noche a las ocho y media? Espero que así sea, porque he tenido tantas preocupaciones que necesito olvidarlo todo en tus brazos. Así que ven si puedes. En virtud de los apostólicos poderes investidos en mí por su Santidad el Papa Pío Décimo, por la presente te doy permiso para venir sin faldas para recibir la Bendición Papal que estaré encantado de proporcionarte. Tuyo en el Judío Agonizante.

[25 de octubre de 1909?]

Mi pequeña, querida y leal Nora, no escribas de nuevo dudando de mí. Eres mi único amor. Me tienes completamente en tu poder. Sé y siento que si en el futuro tengo que escribir algo bueno o noble, lo haré únicamente escuchando sobre las puertas de tu corazón.

[8 de diciembre de 1909]

Dices que a la vuelta me vas a chupar y quieres que lama tu sexo, pequeña pícara depravada. Espero que alguna vez me sorprendas durmiendo vestido, me asaltes con un destello de puta en tus soñolientos ojos, me desabroches con suavidad, botón por botón en el vuelo de mi trusa, y saques gentilmente la gruesa fusta de tu amante, la escondas en tu boca húmeda y la mames hasta que dura y erectísima acabe en tu boca. Algunas veces también te sorprenderé dormida, levantaré tu camisón y abriré suavemente tus bombachas calientes; suavemente me recostaré y comenzaré a lamer con placidez alrededor de tu sexo. Te agitarás incómoda, entonces lameré los labios del sexo de mi querida.

[15 de diciembre de 1909]

Ahora estoy seguro que mi niña se ha ofendido con mis sucias palabras. ¿Estás ofendida, duenda, por lo que dije de tus bragas? Eran puros sin sentido, querida. Sé que son tan inmaculados como tu corazón. Estoy seguro que puedo lamerlos completamente: olanes, piernas y trasero. Sólo que en mi puerca manera de pensar me gusta imaginar que están sucios en cierta parte. Todo esto no tiene sentido tampoco, querida, eso de la sodomía contigo. Es solamente el gusto que le descubro al sonido de la palabra, en la idea de una tímida muchacha, bella como Nora, quitándose la ropa de espaldas, y revelando sus dulces calzoncitos blancos de muchacha para excitar al descarado camarada del que ella está orgullosa; y entonces lo deja clavarle su obsceno pito gordo a través de la abertura de sus bragas y para adentro, adentro, adentro, en el querido agujerito, entre las frescas y regordetas nalgas.

 

Cartas de Amor de James Joyce a Nora Barnacle

 

COMPARTIR

NOTICIAS DE erotismo

LA FOTOGRAFÍA DE DUSTIN BENNETT RETRATA EL LADO OBSCURO DE LA CONVERGENCIA DEL CUERPO FEMENINO CON LA NATURALEZA DE LA APICULTURA

TODOS TENEMOS CONSCIENTE E INSCONCIENTEMENTE VARIOS ESCENARIOS SEXUALES Y FANTÁSTICOS, PERO ¿CÓMO SE DIFERENCIAN ENTRE HOMBRES Y MUJERES?

COMENTARIOS

INSCRÍBETE AL NEWSLETTER

SÍGUENOS EN :

Aviso legal | Aviso de privacidad | Copyright © 2013 AVANTSEX